sábado 4 de junio de 2011

Querida, voy a comprar cigarrillos y vuelvo.

Del drama a la comedia, de la mano del humor negro. Una combinación de géneros que se hace visible a través de escenas de la vida cotidiana y diálogos crudos.

Ernesto (Emilio Dissi), un argentino de más de 60 años, gestor inmobiliario que vivió toda su vida en el interior de Buenos Aires y fue víctima de la debacle económica del 2001, recibe una propuesta sin precedentes. Un hombre de aspecto extraño y con superpoderes (Eusebio Poncela), le ofrece un millón de dólares a cambio de que vuelva a transitar 10 años de su vida, y además le otorga la posibilidad de elegir a qué momento que desea regresar. Se trata de un viaje que no le llevará más de cinco minutos de su existencia real, o el tiempo de ir hasta un quiosco y volver.

“Querida voy a comprar cigarrillos y vuelvo” es la última frase que Ernesto le dice a su mujer antes de emprender su viaje al pasado. Es así como este personaje gris, lleno de frustración, inicia un éxodo descomunal que lo llevará a replantearse su vida. Sin mesura, intentará aprovechar oportunidades perdidas y sacar provecho de la ventaja de contar con las vivencias almacenadas en su memoria.

En la primer escena de la película, el escritor local Alberto Laiseca, autor del cuento inédito en el cual se basa el filme, comienza narrando la historia de cómo adquiere los poderes este extraño hombre; y acompaña la narración de la película con comentarios cínicos y críticas hacía las diferentes actitudes del protagonista.

Dirigida por la dupla Gastón Duprat - Mariano Cohn, propone una reflexión sobre la condición humana y su inexorable necesidad de superación.

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